Sánchez regresa a China para reforzar lazos en plena tensión por la guerra de EE UU e Israel en Irán
Pedro Sánchez ha regresado a China esta semana, en su cuarto viaje en poco más de tres años a la segunda economía mundial, con el objetivo de reforzar los lazos políticos y comerciales con Pekín.
La visita llega en un momento geopolítico complejo, mientras líderes europeos intentan influir para poner fin a la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán y cuando la relación de España con Washington se ha visto tensada por la oposición pública del presidente del Gobierno al conflicto.
El lunes, en la Universidad de Tsinghua de Pekín y un día antes de su prevista reunión con el presidente chino, Xi Jinping, Sánchez instó a China a asumir un papel más amplio en un mundo multipolar. “China puede hacer más. Por ejemplo, exigiendo… que se respete el derecho internacional y que cesen los conflictos en Líbano, Irán, Gaza y Cisjordania y Ucrania”, afirmó.
Durante la jornada, Sánchez también visitó la sede de Xiaomi en Pekín y se reunió con su fundador, Lei Jun. España sostiene que quiere diversificar sus relaciones políticas con las grandes potencias, incluida Pekín.
Según han indicado responsables españoles, el Gobierno busca captar más inversión china y aumentar las exportaciones al país, si bien el comercio se negocia a través de la Unión Europea, que actúa en nombre de los 27 Estados miembros.
El encuentro con Xi Jinping, previsto para el martes, será el eje de una gira centrada en profundizar los vínculos con China en un contexto internacional marcado por múltiples frentes abiertos y por el esfuerzo europeo de canalizar respuestas diplomáticas comunes.
