Rusia rechaza la exigencia tuareg de salir de Mali y mantendrá su apoyo militar a la junta, dice el Kremlin

Rusia no retirará a sus fuerzas de Mali pese al llamado de rebeldes tuareg a que abandonen el país. El Kremlin afirmó este jueves que mantendrá su apoyo militar a la junta en Bamako para combatir la insurgencia, en un momento de fuerte presión por avances rebeldes y ataques mortales.
La presencia rusa “responde a una necesidad identificada por el gobierno actual”, dijo el portavoz Dmitry Peskov, quien agregó que Moscú “continuará, incluso en Mali, combatiendo el extremismo, el terrorismo y otros fenómenos perjudiciales, y seguirá prestando asistencia al gobierno actual”.
Peskov hizo estas declaraciones tras ser consultado por un presunto comunicado de insurgentes en el que sostenían que la junta militar no sobreviviría mucho tiempo sin el respaldo de Moscú. La tensión se ha agudizado después de una ofensiva sorpresa de la filial de Al Qaeda en África Occidental y de un grupo separatista dominado por tuaregs.
La situación en el terreno es crítica: el pasado fin de semana, el ministro de Defensa de Mali, Sadio Camara —formado en Rusia—, murió en un atentado suicida. Paralelamente, el Africa Corps de Rusia se vio obligado a retirarse de Kidal, una ciudad estratégica capturada con ayuda de mercenarios rusos en 2023.
Para contener el avance rebelde, Moscú ha recurrido al uso de helicópteros artillados y bombarderos estratégicos. Según analistas políticos, esta secuencia de reveses ha mermado la imagen de Rusia como autoproclamado garante de la seguridad en África y pone en riesgo sus intereses estratégicos y económicos en el continente.
Pese a ello, el Kremlin aseguró que su apoyo al gobierno maliense continuará.
