Ríos del Cesar en riesgo por deforestación y minería en la Serranía del Perijá

La Serranía del Perijá, principal despensa natural del Cesar y origen de los ríos que abastecen al llamado Corredor de la Vida, enfrenta un deterioro acelerado. La deforestación en los nacederos, la contaminación y las captaciones descontroladas asociadas a la palmicultura y la minería están mermando caudales y comprometiendo el suministro de agua de varios municipios.
Las señales de alerta se multiplican en ríos como el Candela, Magiriaimo y Casacará, en Agustín Codazzi; el Tocaimo, en San Diego; el Maracas y el Tocuy, en Becerril; el Maquincal, en La Jagua de Ibirico; y la ciénaga de Mata de Palma, en El Paso. Incluso el río Cesar muestra un preocupante deterioro, con tramos que han perdido caudal.
De acuerdo con comunidades y veedurías, muchas de estas fuentes están en riesgo de desaparecer por la falta de conciencia ambiental. La contaminación y la tala indiscriminada han reducido su caudal, al punto de convertir algunos cursos en simples caños que, en épocas de sequía, quedan prácticamente secos.
Ante este panorama, organizaciones locales han emprendido campañas de sensibilización y acciones jurídicas para defender los ríos y proteger derechos ambientales. La Veeduría Ciudadana No+, la Veeduría Ciudadana Verdad y Justicia, ambientalistas y líderes comunitarios han hecho seguimiento a casos críticos como el del río Casacará.
Eder Kamel Castro, representante legal de Verdad y Justicia, advirtió que las afectaciones requieren medidas urgentes. Señaló su creciente preocupación por el uso del agua en la minería y los cultivos de palma, donde, según dijo, algunos ríos estarían siendo utilizados de forma prioritaria para fines empresariales, en detrimento de las necesidades de las comunidades.
También alertó sobre posibles fallas en el control de las autoridades ambientales. A ese llamado se suma Delmar Rivera, dedicado a proteger los nacederos en la parte alta de la serranía. Junto a campesinos impulsa la conservación de especies clave como la palma de cera y el frailejón, esenciales para el equilibrio del ecosistema y la preservación del agua.
Rivera destacó que iniciativas de restauración ecológica en zonas como Sabana Rubia ya están contribuyendo a recuperar los nacimientos. Comunidades y organizaciones exigen medidas concretas y urgentes que garanticen la protección de las fuentes hídricas del Cesar.
Su mensaje es claro: cuidar el agua no es opcional, es una responsabilidad colectiva que marcará el presente y el futuro de la región.
