PP, UPN y Vox rechazan una condena tras la expulsión del diputado de Vox José María Sánchez

El Congreso de los Diputados vivió un nuevo episodio de tensión tras la expulsión del diputado de Vox José María Sánchez, que se encaró con el vicepresidente primero de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, mientras este ejercía la Presidencia durante un pleno.
La imagen, inhabitual incluso en un hemiciclo acostumbrado a los choques dialécticos, provocó un amplio reproche entre los grupos, aunque no unánime. Sánchez justificó su actitud asegurando que un diputado de ERC, Jordi Salvador, le había llamado “asesino”, una versión que fue desmentida por el propio Salvador y por parlamentarios próximos a su escaño.
Gómez de Celis llegó a comparar lo sucedido con el intento de golpe del 23F. La expulsión impide a Sánchez participar en el pleno semanal. A raíz del incidente, el PSOE trató de consensuar una declaración institucional de condena. El texto subrayaba que “el Congreso no es un espectáculo; no es un plató de televisión ni un ring.
Es la sede de la soberanía popular y merece respeto”, y añadía que “lo ocurrido no es una anécdota. Es una forma de hacer política basada en el ruido, en la intimidación y en el desprecio a las normas básicas de la convivencia democrática”. También reclamaba que todos los grupos reafirmaran “su compromiso con el respeto, la convivencia y la ejemplaridad que la ciudadanía merece”.
La iniciativa no prosperó por la negativa de PP, UPN y Vox a firmarla, requisito para su lectura en el Pleno.
Según fuentes parlamentarias, el PP condicionó su apoyo a que el texto diera por verídica la acusación de Sánchez sobre el insulto de “asesino”, a incluir un párrafo que sostenía que hay “muchas actitudes de otros grupos parlamentarios igualmente condenables: gritos, insultos, gestos, etc., no siendo reprobados habitualmente por la Presidencia de la Cámara”, y a introducir una crítica a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, exigiéndole que “deje de bloquear leyes”.
El PSOE rechazó esos cambios. El portavoz socialista, Patxi López, reclamó sanciones contundentes y recordó antecedentes del mismo diputado: en septiembre de 2021, Sánchez llamó “bruja” a una parlamentaria del PSOE durante un debate sobre la penalización del acoso a mujeres en clínicas abortivas, un incidente que obligó a suspender el pleno durante diez minutos.
Tras el episodio de esta semana, los socialistas insistieron en que los grupos se comprometan a mantener el respeto y la ejemplaridad en la Cámara.
