Pereira debate el barrido mecanizado: Atesa advierte posibles despidos de 30 a 40 operarios

Modernizar el aseo de las calles de Pereira enfrenta a la ciudad con un dilema inmediato: la adopción del barrido mecanizado podría traducirse en pérdida de empleos. Atesa de Occidente, empresa responsable del servicio, advirtió en una sesión plenaria del Concejo que sustituir el barrido manual con maquinaria podría llevar a prescindir de entre 30 y 40 operarios.
La controversia se centra en el contrato entre el Municipio y Atesa. La Empresa de Aseo de Pereira —encargada de la supervisión— insiste en que el documento exige la implementación del barrido mecanizado. Atesa, por su parte, sostiene que está cumpliendo lo pactado y justifica la continuidad del barrido manual.
El debate no es menor en una ciudad donde estas labores han sido un soporte de empleo formal. Atesa de Occidente reporta 700 colaboradores, de los cuales 636 realizan tareas operativas; varios integran el equipo de barrido. Según datos de la compañía, diariamente se cubren alrededor de 1.900 kilómetros de vías en la capital de Risaralda.
En el centro de la discusión están también las historias de quienes barren calles, andenes y parques. Valentina Gutiérrez, con 18 meses en labores de limpieza, describe su oficio como su principal sustento y un compromiso con la comunidad. Daira Villada añade que, aunque a veces su trabajo pasa desapercibido, hay ciudadanos que les brindan palabras de aliento y muestras de gratitud.
La diferencia entre barrido manual y mecanizado, según el contexto expuesto por la empresa y su interventor, radica en el método y las herramientas: el primero depende del trabajo directo de operarios con implementos tradicionales; el segundo se realiza con vehículos o maquinaria especializada, lo que disminuiría la necesidad de mano de obra directa.
Esto no solo implica cambios logísticos, sino desafíos sociales en materia de empleo y responsabilidad social empresarial. Por ahora, la discusión sigue abierta en escenarios como el Concejo de Pereira. Mientras el ente supervisor insiste en la adopción del barrido mecanizado, Atesa defiende la continuidad del esquema manual, un pulso que pone en tensión la eficiencia operativa y la protección del empleo formal.
