Málaga suspende en calidad del aire cerca de colegios: los siete centros analizados no cumplen el límite de la OMS

Ir al colegio en Málaga implica respirar aire por encima de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Un análisis de Ecologistas en Acción en las inmediaciones de siete centros educativos de la capital concluye que ninguno de ellos cumple el límite anual de 10 µg/m³ de dióxido de nitrógeno (NO2) fijado por la OMS.
Para el estudio se seleccionaron siete colegios e institutos de Primaria y Secundaria situados tanto en vías con alta densidad de tráfico como en zonas de exposición media y baja a emisiones de vehículos. Para verificar y calibrar los resultados, el colectivo instaló también dispositivos junto a estaciones oficiales de referencia de la Red de Calidad del Aire de la Junta de Andalucía, como la de la avenida de Juan XXIII.
Los datos muestran que en todos los casos se supera la recomendación de la OMS y que el 75% de los centros analizados rebasan los 20 µg/m³ de NO2 anuales. Ese umbral ha sido propuesto en la Directiva de Calidad del Aire aprobada en octubre de 2024, que entra en vigor en 2026 y deberá adaptarse a la legislación de todos los países de la UE antes de 2030.
Entre los casos más llamativos, el IES Juan Ramón Jiménez registró 27,7 µg/m³ y el IES Puerta Oscura, 25 µg/m³. Ambos no se encuentran en zonas formalmente catalogadas como de altas emisiones, lo que, según el informe, sugiere que el tráfico local y la configuración urbana inmediata bastan para deteriorar la calidad del aire hasta niveles nocivos.
En el extremo inferior, el CPC La Asunción midió 10,8 µg/m³, frente a otros institutos donde las concentraciones prácticamente se duplican. Esa disparidad, apunta la organización, evidencia la necesidad de medidas para reducir el tráfico y mejorar el entorno urbano en todos los entornos escolares, con criterios de justicia social y al margen de su inclusión o no en la Zona de Bajas Emisiones.
El NO2, emitido principalmente por motores de combustión, es especialmente agresivo para la infancia. A dosis altas irrita las vías respiratorias y los ojos; a niveles moderados se asocia a bronquitis aguda o crónica.
Incluso por debajo de los límites legales vigentes se observan efectos en personas vulnerables, como mayor reactividad bronquial en asmáticos, disminución de la función pulmonar en pacientes con EPOC y más riesgo de infecciones respiratorias en niños. La OMS recomienda niveles sensiblemente más bajos que los permitidos por la normativa actual.
Además, en presencia de luz solar, el NO2 contribuye a la formación de ozono troposférico, otro contaminante con impactos sobre la salud, el medio ambiente y el patrimonio histórico; la contaminación lumínica, añade el texto, favorece que estos niveles no desciendan como deberían durante la noche.
