Irán lanza plan para reclutar desde los 12 años; ONG denuncian uso de menores en zonas de combate

Irán abrió la puerta a incorporar a menores en tareas vinculadas al conflicto. El 26 de marzo, Rahim Nadali, subcomandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) para el Gran Teherán, anunció en la televisión estatal el lanzamiento de un plan para reclutar ciudadanos “de 12 años o más” como “combatientes voluntarios” para “defender la patria”, según reportaron la agencia iraní ANA y el sitio Iranwire.
De acuerdo con ANA, la campaña está dirigida tanto a niños como a niñas. Los jóvenes reclutas podrían participar en operaciones de inteligencia, controles de identidad y patrullas, además de apoyar en logística —preparar comidas y distribuir artículos a los combatientes—.
Pero varias organizaciones no gubernamentales afirman que los menores ya están siendo utilizados sobre el terreno, incluso en puestos de control, exponiéndolos a riesgos mortales. La muerte de Alireza Ja'fari, de 11 años, ilustra esos peligros. El 11 de marzo, falleció en un ataque con dron israelí contra fuerzas de seguridad iraníes en un puesto de control de la autopista Artesh, en Teherán.
En una entrevista publicada el 15 de marzo por el diario iraní Hamshahri, su madre, Sadaf Manfard, relató que, ante la “falta de personal”, el padre del menor lo llevó para que estuviera “preparado para los días siguientes”. El padre también murió en el ataque.
Manfard agregó que adolescentes de 16 y 17 años han participado regularmente en brigadas callejeras de la Basij desde lo que describió como el inicio de una guerra lanzada por Israel y Estados Unidos el 28 de febrero. La Basij —una fuerza paramilitar de voluntarios— tiene una presencia profunda en barrios desfavorecidos y organiza actividades educativas, religiosas y sociales para captar jóvenes.
Una de sus ramas, la Organización Basij Farhangian, afirmó que el niño muerto perdió la vida “en acto de servicio”, según la ONG Hengaw, con sede en Noruega. En marzo, un residente de Teherán dijo haber visto a un “niño apostado en un puesto de control con un arma, que ni siquiera tenía bigote”, y expresó su horror por la militarización de las calles.
Organizaciones de derechos humanos, incluida Hengaw, reiteran que el reclutamiento o la utilización de menores de 15 años en fuerzas armadas u hostilidades constituye un crimen de guerra. Señalan que, conforme a los Convenios de Ginebra, los niños son civiles con derecho a protección especial y su movilización en conflictos armados está prohibida.
Estas ONG instan a la ONU y a UNICEF a intensificar la presión legal y diplomática para poner fin a estas prácticas. El plan anunciado por el CGRI y los testimonios recopilados mantienen encendida la alarma de organismos humanitarios, que advierten sobre el riesgo creciente para los menores en un contexto de confrontación.
La atención ahora se centra en si habrá respuesta internacional y en cómo evolucionará la campaña de reclutamiento en los próximos días.
