Informe de Corficolombiana señala deterioro estructural del minero-energético en Colombia
El motor minero-energético de Colombia, por décadas clave para financiar el gasto público y sostener la balanza externa, atraviesa un deterioro que, según Corficolombiana, deja de ser coyuntural para volverse estructural. La entidad advierte que el sector completa dos años consecutivos de contracción, con producción de petróleo en mínimos desde 2009 y un aumento de las importaciones de gas para cubrir más del 20% de la demanda interna.
Las cifras más recientes profundizan el rezago. El valor agregado del sector acumula ocho trimestres en rojo y en el segundo trimestre de 2025 registró una caída de -10,3%, la más profunda desde 2006, excluyendo la pandemia. En 2025, el sector cerró con una contracción de 6,2%, la más pronunciada desde 2009: el carbón cayó 7,3% anual, los minerales metalíferos 15,3% y el petróleo y gas 4,3%.
Ese año, la producción de crudo promedió 746 mil barriles diarios, el segundo registro más bajo desde 2009, y la producción comercializada de gas natural se redujo 17,2% anual, empujando al país a importar más del 20% de su suministro interno. Las exportaciones de petróleo cayeron 17% en valor y las de carbón 31%.
La inversión extranjera directa en el sector disminuyó 8,7% y el recaudo por regalías mineras se contrajo 22,7%. El documento subraya que el peso del sector en la economía también ha menguado: su participación en el PIB pasó de 5,4% en 2005 a 3,4% en 2025, una reducción de dos puntos porcentuales que equivale a cerca de 40 billones de pesos anuales en valor agregado.
Al mismo tiempo, mientras el PIB total supera en más de 15% su nivel de 2019, la explotación de minas y canteras está 20% por debajo de ese año base. En apenas cuatro años, Colombia cayó 38 posiciones en el ranquin global de atracción de inversión minera.
Para Corficolombiana, estas señales coinciden con un cambio en la orientación de la política pública hacia la actividad extractiva y tienen efectos sobre la balanza comercial, las finanzas del Estado y la seguridad energética.
El estudio recuerda que, desde comienzos de los años 2000, el petróleo y sus derivados representaron en promedio el 35% de las exportaciones totales del país, y alcanzaron el 50% durante el auge de precios de 2011 a 2014. Junto con el carbón y el ferroníquel, concentraron alrededor de la mitad de las ventas externas en ese periodo.
En inversión extranjera directa, el sector fue por décadas el principal receptor, con cerca del 40% de los flujos. La dimensión fiscal también reflejó su importancia estructural. Bajo un panorama de menor inversión y menor capacidad de crecimiento, Corficolombiana plantea que recuperar la dinámica del minero-energético es central para la remontada económica del país.
No se trata únicamente de reactivar una rama productiva, concluye, sino de recomponer una de las principales palancas de inversión, crecimiento y estabilidad macroeconómica.
