España aprueba un paquete de 80 medidas por 5.000 millones para mitigar el impacto de la guerra en Oriente Próximo

España activará mañana un escudo económico y social sin precedentes en la Unión Europea para amortiguar el impacto de la guerra en Oriente Próximo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes un paquete de 80 medidas valorado en más de 5.000 millones de euros, que beneficiará a 20 millones de hogares y tres millones de empresas en el país.
"No impediremos que los efectos de esta guerra ilegal lleguen a España, pero al menos los haremos menos erosivos", advirtió Sánchez durante su comparecencia en La Moncloa tras un Consejo de Ministros extraordinario.
El Real Decreto-ley aprobado incluye dos ejes principales: uno coyuntural, centrado en proteger a los sectores más vulnerables con ayudas directas y rebajas fiscales —como la reducción del IVA en la factura de la luz y los combustibles—, y otro estructural, orientado a acelerar la transición energética para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
"Estas medidas estarán vigentes el tiempo que sea necesario", subrayó el presidente, quien no descartó ampliar el paquete si la crisis se agrava. "Si se necesitan más recursos, se pondrán", aseguró. Sánchez vinculó directamente el coste de estas medidas —equivalente a lo que el Estado podría destinar a becas, sanidad o dependencia— con la gravedad del conflicto.
"Los responsables políticos que no muestran un rechazo claro a esta guerra deben explicar por qué los españoles tendremos que asumir este gasto", criticó. Además, el presidente insistió en que España emerge como el país de la UE con la respuesta más contundente, aunque reconoció que la incertidumbre global persiste.
"Tenemos tres certezas: estamos mejor preparados, movilizaremos todos los recursos necesarios y saldremos más fuertes", afirmó, antes de reiterar su llamamiento al cese inmediato de las hostilidades y al respeto del derecho internacional. El plan, que entrará en vigor este sábado, busca no solo paliar los efectos inmediatos de la crisis, sino también sentar las bases para una mayor soberanía energética.
Con un horizonte marcado por la volatilidad geopolítica, el Gobierno apuesta por combinar alivio económico a corto plazo con reformas estructurales que reduzcan la exposición de España a futuros shocks externos.
