Dos guardias civiles mueren en un operativo contra una narcolancha frente a Huelva; ya son seis en la última década en Andalucía

Dos agentes de la Guardia Civil, Germán y Jerónimo, fallecieron este viernes en un operativo marítimo contra una narcolancha en aguas atlánticas frente a Huelva, entre 60 y 80 millas de la costa, en la franja comprendida entre Punta Umbría y Mazagón.
La patrulla había zarpado a las 8 de la mañana a bordo de una semirrígida y de la patrullera H60 Río Antas, cuando ambas embarcaciones del Instituto Armado se vieron involucradas en un accidente durante la intervención. Germán murió en el acto, según fuentes del cuerpo, que lo describen como “un tipo excepcional”.
Otros dos agentes resultaron heridos de gravedad; uno de ellos, el capitán del Servicio Marítimo Jerónimo, que ya había sufrido otro siniestro persiguiendo una goma, falleció en este mismo accidente. Asociaciones profesionales subrayaron que lo ocurrido no fue un imprevisto.
La AUGC habló de un episodio que no puede considerarse fortuito, y Jucil afirmó que “esta tragedia no es un hecho aislado ni imprevisible”. Fuentes de la Benemérita consultadas insistieron en el mismo mensaje: “Esto ya se advirtió en 2017”. La lucha contra el narcotráfico se ha cobrado la vida de seis guardias civiles en Andalucía en la última década, incluidas las dos últimas de Germán y Jerónimo.
A ellas se suman al menos la de un agente de la GNR portuguesa en aguas del Guadiana, la de un policía local en la Línea y la de un observador marítimo del helicóptero de Vigilancia Aduanera a la altura de San Roque. Contando solo a agentes, la cifra roza la decena; si se añaden las muertes de narcotraficantes, las vidas perdidas en las costas andaluzas superan la docena.
Hasta ahora, las víctimas mortales se concentraban en la provincia de Cádiz. La presión policial en el Estrecho de Gibraltar desplazó hace tiempo las rutas del tráfico hacia zonas más al noroeste, como Sanlúcar o Huelva. Las muertes de Germán y Jerónimo son las primeras de agentes españoles en la provincia onubense, donde en octubre del pasado año ya perdió la vida un miembro de la GNR portuguesa.
El peaje no se limita al mar. En carretera, la lista negra comenzó con Fermín Cabezas, de la Comandancia de Algeciras, fallecido el 30 de mayo de 2019 cuando perseguía en moto a 200 kilómetros por hora a un narcotraficante a la altura de Los Barrios. El 28 de mayo de 2021, Agustín Cárdenas fue atropellado a la entrada de Jerez por un coche lanzadera cuyo conductor, de 22 años, dio positivo en cocaína.
En febrero de 2024, David y Miguel Ángel murieron en el puerto de Barbate cuando, tras tratar de ahuyentar a varias narcolanchas que se refugiaban del temporal, una embarcación con cuatro tripulantes arremetió contra ellos y los asesinó. Ese caso continúa en instrucción a la espera de juicio.
Las lesiones graves son otra constante. Uno de los agentes ahora fallecidos ya había sufrido a principios de enero de 2025 un accidente en una persecución a una narcolancha en el que se rompió cinco costillas. Y hace un año, el guardia civil Rafael Sánchez, del Servicio Marítimo en Cádiz, relató que una narcolancha les embistió a 130 kilómetros por hora: “Salimos literalmente volando”, dijo.
Sufrió el desplazamiento de la vértebra L5-S1 y un pinzamiento. Las fuentes consultadas insisten en que las advertencias sobre el creciente riesgo operativo llevan una década sobre la mesa. La cadena de muertes y lesiones, apuntan, refleja una realidad que se ha convertido en rutina en la lucha contra el narcotráfico en las costas andaluzas.
