De la sastrería romántica a la sudadera espacial: las claves de la última 080 Barcelona Fashion
080 Barcelona Fashion cerró su última edición en Port Vell con una declaración nítida: el armario masculino nunca ha estado tan vivo. Entre la sastrería que mira al romanticismo y la deconstrucción y una nueva oleada deportiva dispuesta a dinamitar normas, la pasarela desplegó un mapa diverso de intenciones y materiales que invita a preguntarse por qué vestimos como vestimos y qué impacto tiene en nuestro entorno.
La cita reunió a un total de 25 diseñadores y marcas y estrenó ubicación frente al puerto. Hubo debuts destacados: Adolfo Domínguez eligió la plataforma para celebrar su 50 aniversario y SKFK presentó una investigación en fibras y tintes de origen orgánico. También se sumaron nombres internacionales, como el palestino Nazzal Studio o David Catalan, afincado en Oporto.
Entre los participantes figuraron, asimismo, AAA Studio, Custo Barcelona, Carrieri, Dominnico, Txell Miras, Escorpion, Eñaut, Rubearth, Reparto, Ricardo Seco, Víctor von Schwarz y otros. La colección de SKFK, Lotura (vínculo, en euskera), tendió puentes entre artesanía e investigación.
Con el trenzado como símbolo, la firma trabajó con artistas e investigadores biomarinos para explorar las posibilidades de fibras orgánicas: lo que parece seda son en realidad algas y los colores vibrantes proceden de flores de hibisco, espirulina, agar-agar o piel de naranja.
Para celebrar su medio siglo, Adolfo Domínguez abrió el archivo y desveló claves que han hecho de la casa un icono: hombreras y volúmenes redondeados de los años ochenta, drapeados de los noventa y denim como nuevo uniforme. Es una colección nacida del taller —de lo que pueden hacer unas manos— que invita a la experimentación.
¿Americanas abiertas en capas? ¿Camisas que quieren ser pantalones? Por qué no. Custo Barcelona reafirmó su identidad con This is me, una declaración de intenciones que reivindica la luz como símbolo de energía y fuerza creativa. El resultado: una colección 24 horas, de mucha actitud e ironía, fiel a su sello gráfico.
Carrieri puso rumbo al espacio para revisar los años noventa: uniformes de pilotos de ciencia ficción y gráficos de 16 bits traducidos a una propuesta deportiva con sudaderas oversize y tejidos acolchados. La construcción apostó por materiales reciclados y técnicas de upcycling.
Las “armaduras”, en sentido literal y figurado, dominaron la edición. Dominnico, que volvió a colaborar con Vinted en su décimo desfile, exploró la tensión entre fuerza y sensibilidad en Soft Armor: lo suave deja de ser frágil, lo estructurado pierde rigidez y cuero o vaquero se trabajan para desprenderse de sus connotaciones y reivindicar la suavidad.
Txell Miras ahondó en el sotobosque emocional del deseo y la soledad con Una llàgrima simplificada en el desig. Trasladó esa materia al patronaje y las siluetas con patrones minimalistas que fluyen como el agua y grafismos que convierten cada prenda en un poema, una de las propuestas más oníricas de la semana catalana.
Con epicentro en Port Vell, esta edición de 080 Barcelona Fashion subrayó la vitalidad de la sastrería y la pulsión deportiva, y confirmó la voluntad de la plataforma de interrogar el vestir contemporáneo desde la artesanía, la experimentación y la sostenibilidad.
