Columnista urge a Bucaramanga a enfrentar contaminación urbana y dotar su Secretaría de Ambiente

Bucaramanga necesita una Secretaría de Ambiente con el número de funcionarios y el nivel de experticia necesarios para ejecutar planes, programas y proyectos que sostengan a la ciudad en lo económico, social y ambiental. Así lo reiteró el columnista Gustavo Galvis Hernández, quien advirtió sobre múltiples focos de deterioro urbano, desde la contaminación visual hasta el ruido y la basura en el espacio público.
Según Galvis Hernández, la contaminación visual recibe poco control oficial y impacta la estética y la armonía del paisaje urbano y rural, con efectos que —afirma— incluyen alteraciones del sistema nervioso, problemas de atención, estrés y distracciones peligrosas para conductores.
Señaló en particular el desorden de cables en numerosos puntos, algunos en ubicaciones riesgosas que, indicó, ya han derivado en muertes de motociclistas. También pidió prohibir maniquíes y avisos publicitarios que invaden andenes, retirar grafitis desagradables y anuncios sin autorización en postes y muros, y evitar los pasacalles que no se desmontan a tiempo.
Lamentó la pintura y el uso de árboles para colgar publicidad, así como podas extremas, y mencionó montones de basura y residuos sólidos sin recoger en andenes y zonas verdes. El columnista reclamó además acciones firmes contra la contaminación por ruido.
Sostuvo que las autoridades deberían aplicar con rigor el Código Nacional de Policía y la nueva Ley contra el Ruido, que impone sanciones a vecinos ruidosos y a establecimientos que operan con parlantes a alto volumen, incluidas las llamadas “cuadras ruido” que, según él, desesperan al vecindario.
Añadió que, aunque la circulación de motos modificadas para hacer ruido ha disminuido gracias a operativos de la Administración de Tránsito y sus agentes, aún persisten infracciones. De acuerdo con su planteamiento, el ruido afecta la salud, perturba el sueño y puede propiciar episodios de violencia, además de impactar la fauna urbana y rural; también afirmó que un sector residencial sin ruido adquiere mayor valor económico.
Galvis Hernández advirtió igualmente sobre la contaminación atmosférica, asociada —indicó— a enfermedades pulmonares y deterioro de la calidad de vida, y sobre quebradas afectadas por residuos sólidos. En su balance, “hay mucho por hacer” para mejorar el entorno urbano.
En el plano inmediato, el columnista dijo esperar que, tras las próximas elecciones parlamentarias, tanto ganadores como perdedores retiren con rapidez su publicidad política de las calles, y que ocurra lo mismo después de las elecciones presidenciales. Menos contaminación visual, concluyó, ayudaría a mejorar la imagen de la ciudad, en línea con un propósito general de seguridad, tranquilidad y más zonas verdes.
