Colombia celebra el Día de la Danza con más de 50 actividades y un tributo a la salsa caleña

Colombia puso a bailar al país en el Día Internacional de la Danza con un homenaje a la salsa caleña, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Desde este miércoles 29 de abril de 2026 y hasta el 4 de mayo, se programaron más de 50 actividades en todo el territorio nacional, apoyadas por el Ministerio de las Culturas.
En Cali, epicentro del género, la agenda incluye muestras de danza clásica y folclórica de las regiones Caribe, Andina y Pacífico, además de exhibiciones de salsa caleña y salsa choque. La ciudad reafirma así su vínculo con un ritmo que, para millones de personas, la consagra como capital mundial de la salsa.
La historia de la salsa en Cali se remonta a las décadas de 1930 y 1940, cuando la radio y los vinilos que llegaban desde Cuba y Puerto Rico trajeron son cubano, guaguancó, mambo y cha-cha-chá. Aquellas corrientes caribeñas prendieron en los barrios caleños y sentaron las bases del estilo local.
El sello caleño tomó forma en los años sesenta, con una anécdota convertida en mito fundacional: Licímaco Paz, conocido como “el papá de la música en Cali”, reprodujo accidentalmente a 45 revoluciones por minuto un disco de 33 rpm —Guajira Josefina, de Bobby Montes—.
El resultado fue un pulso vertiginoso y contagioso que fascinó a los presentes y abrió paso al estilo caleño. En su versión tradicional, la salsa caleña evita las acrobacias y se apoya en la cadencia de piernas y cadera, rasgos que le han dado una categoría propia en el Festival Mundial de Salsa.
Según sus conocedores, se baila con agilidad en los pies —como si se hiciera sobre rodachines—, con la fuerza de la cintura hacia abajo y un jugueteo constante de manos y miradas, donde el hombre conduce y la mujer se deja llevar. El auge del sonido caleño se potenció con agrupaciones pioneras como Grupo Niche, Sonora Carruseles, Fruko y sus Tesos y Guayacán.
A ello se sumaron colaboraciones de figuras internacionales como Celia Cruz, Héctor Lavoe y Tito Puente con músicos colombianos, que ayudaron a proyectar la salsa caleña como fenómeno global e influyeron en corrientes como la salsa dura y la timba. En Cali la salsa está en la calle, en el transporte público, en la televisión, en los cumpleaños y en las fiestas.
Por la noche, las discotecas mutan en salsotecas y los escenarios en salsódromos, con eventos de fin de año dedicados por completo al género. Esa presencia constante mantiene el magnetismo del ritmo incluso entre generaciones formadas con otros sonidos. Las celebraciones por el Día Internacional de la Danza se extenderán hasta el 4 de mayo, con actividades en todo el país.
Más allá del calendario, el tributo reafirma a la salsa caleña como símbolo de identidad y como una de las expresiones culturales que mejor cuentan al mundo la Colombia que se mueve al compás.
