Choque abierto entre ERC y Junts en el Congreso tras el decreto para prorrogar alquileres

Las malas relaciones entre ERC y Junts han alcanzado esta semana un umbral crítico en el Congreso. Un duro choque a cuenta del decreto para prorrogar contratos de alquiler de vivienda desembocó en un cruce de acusaciones dentro y fuera del hemiciclo y en un incidente denunciado por Junts contra una de sus diputadas.
La mecha se encendió el martes, durante la intervención del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en el debate del decreto. Con los ánimos ya caldeados por sus alusiones previas a los “intereses particulares” que, según él, explicaban el no de Junts, Rufián sugirió que algunos diputados de ese grupo tienen “alguna empresa a su nombre con pisos de alquiler” y leyó en voz alta los nombres de sus siete parlamentarios.
Les señaló como “responsables de que la gente viva hoy más angustiada” y, para subrayar que a su juicio comparten bandera con PP y Vox, dejó sobre la tribuna un billete de “50 pavos”. Al regresar a su escaño, pasó por delante de los de Junts con una carpeta con testimonios de catalanes afectados por la crisis de la vivienda.
El miércoles, Junts denunció que su diputada Marta Madrenas, quien defendió el no al decreto, fue acosada en los alrededores del Congreso: un hombre la siguió recriminándole su postura y, finalmente, la escupió. El partido vinculó el episodio al “señalamiento” que atribuye a Rufián.
Su portavoz, Miriam Nogueras, dijo no haber visto una actitud así “en nadie que no fuese de Ciudadanos o de Vox” y acusó al dirigente de ERC de haber lanzado un “a por ellos” “al más puro estilo” de los de Santiago Abascal. También intervino Carles Puigdemont, que le reprochó haber traspasado “todas las líneas de la decencia”, y el secretario general de Junts, Jordi Turull, defendió a sus diputados: “Van al Congreso a hacer su trabajo.
Y nunca nos han hecho pasar vergüenza por 155 ‘likes’”. La tensión no aflojó en la última sesión del pleno, el jueves. Junts trasladó a la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, su queja por el “señalamiento” de Rufián, que no rebajó el tono. Fuentes de ERC recordaron que los siete diputados citados por su portavoz son cargos públicos que “han hecho lo que han hecho con su voto, impidiendo” que se convalidara el decreto.
Preguntado por la escalada con Junts, Rufián respondió: “A mí me da igual la tensión”. Sostuvo que quienes están “muy tensionados” son los “tres millones de personas ‘puteadas’ por lo que votó” la formación de Puigdemont. “Está muy mal que se increpe a la gente por la calle, lo digo por propia experiencia”, añadió, antes de afirmar que no le da miedo “ni Junts, ni sus digitales, ni sus periodistas”.
Y remató: “Estoy en quinto de campañas de Junts”. El episodio profundiza el clima hostil entre las dos principales fuerzas del independentismo en Madrid, enfrentadas por estrategias y por el voto en iniciativas clave en el Congreso.
