Bogotá vivió una Semana Santa 2026 de arte, cultura y espiritualidad

Quedarse en Bogotá durante la Semana Santa de 2026 no fue un plan B. Fue, para muchos, la mejor decisión: la capital desplegó una agenda cultural, religiosa y recreativa que demostró que no hace falta salir de la ciudad para vivir días festivos completos y memorables.
El Festival Internacional de Artes Vivas de Bogotá (FIAV 2026) se convirtió en uno de los protagonistas de la semana. Entre el 27 de marzo y el 5 de abril, el festival tomó espacios públicos como la Plaza de Bolívar, el Parque Simón Bolívar, los senderos del centro histórico y numerosas esquinas del suroccidente de la ciudad.
Zancudos, malabaristas, compañías de teatro callejero y performances invitaron a transeúntes y curiosos a ser parte activa de las obras, fiel al sello del FIAV de llevar arte de calidad a la calle y difuminar la frontera entre artista y espectador. A la par, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo ofreció programación casi diaria con funciones en la tarde y la noche que agotaron su aforo.
En su escenario, considerado uno de los más importantes de América Latina, confluyeron danza, teatro y música con compañías invitadas internacionales y talento nacional, reafirmando el papel del teatro en la democratización del acceso a las artes escénicas en la ciudad.
Para quienes buscaban una aproximación más devocional e histórica, los recorridos por iglesias emblemáticas del centro fueron un imán el Jueves Santo. Miles de capitalinos visitaron la Catedral Primada, la Iglesia Nuestra Señora del Carmen —el único templo gótico florentino del país, construido entre 1926 y 1938—, la Iglesia de San Agustín y la de San Ignacio, cuya edificación tomó cerca de 90 años.
En cada parada, guías especializados narraron detalles del patrimonio religioso, artístico y colonial que resguardan estos templos. El Cerro de Monserrate volvió a ser el gran destino de peregrinación. El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) proyectó más de 200.000 asistentes durante toda la semana al sendero peatonal que conduce al Santuario del Señor de Monserrate, a 3.152 metros sobre el nivel del mar.
Desde las 5:00 de la mañana del Viernes Santo, como es tradición, miles emprendieron el ascenso a pie, combinando devoción, ejercicio y contemplación del paisaje. La vista de la ciudad desde la cima, especialmente al amanecer, fue uno de los momentos más buscados.
La red de Bibliotecas Públicas de Bogotá (BibloRed) también sumó propuestas para todos los públicos, con un enfoque especial en la inclusión. Hubo cineforos con debates posteriores y espacios de lectura compartida, ampliando la oferta cultural más allá de los escenarios convencionales.
En conjunto, la ciudad se transformó en un escenario a cielo abierto donde el arte, la fe y la naturaleza convivieron, dejando a residentes y visitantes una Semana Santa difícil de olvidar.
