Bernie Moreno será observador en la primera vuelta presidencial en Colombia; integrará delegación de 86 funcionarios de EE. UU.

En un clima de crecientes alertas sobre seguridad y garantías democráticas, el senador estadounidense Bernie Moreno visitará Colombia en la última semana de mayo para actuar como observador en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
Moreno se sumará a una delegación de 86 funcionarios estadounidenses que participarán como veedores, bajo una acreditación de “misión informal” otorgada por el Consejo Nacional Electoral (CNE) tras una solicitud de la Embajada de Estados Unidos.
Su presencia fue confirmada por los congresistas José Jaime Uscátegui y Marelen Castillo, quienes afirmaron que su participación representa una “garantía de tranquilidad” para el proceso electoral. La llegada del legislador se produce tras gestiones de sectores de la oposición en Washington, que trasladaron preocupaciones a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Entre las denuncias expuestas figuran presuntos riesgos de constreñimiento al voto en zonas con presencia de grupos armados ilegales, cuestionamientos sobre el acceso equitativo a medios públicos y señalamientos de supuesta estigmatización desde el discurso oficial del gobierno de Gustavo Petro.
El contexto político está marcado por la tensión. Según se ha señalado, el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay el año anterior impactó el actual escenario electoral. En semanas recientes también se conocieron amenazas contra candidatos, como el envío de coronas fúnebres a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, hechos que han incrementado las alertas sobre seguridad.
Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación internacional por el proceso. Jennifer Locetta advirtió ante el Consejo de Seguridad que su país se mantiene atento a cualquier intento de afectar la integridad electoral, mientras que Michael Kozak lanzó advertencias contra posibles agresiones a candidatos.
A su vez, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre la persistencia de riesgos. En su más reciente informe, el secretario general António Guterres señaló que, aunque las elecciones legislativas de marzo se desarrollaron en su mayoría de forma pacífica, persisten hechos de violencia y presión de grupos armados en varias regiones.
La Misión de Verificación de la ONU documentó ataques a esquemas de seguridad de candidatos, desapariciones y retenciones de líderes sociales, y asesinatos de miembros de la Fuerza Pública en medio de operativos relacionados con la logística electoral. También advirtió que al menos 185 municipios presentaban altos niveles de riesgo antes de la jornada, especialmente en áreas rurales con fuerte presencia de actores armados ilegales.
Con la llegada de esta misión extranjera, diversos sectores buscan reforzar la vigilancia internacional sobre las elecciones, en un momento en que la seguridad y las garantías democráticas están en el centro del debate público. La atención de organismos internacionales y gobiernos extranjeros subraya la relevancia regional del proceso electoral colombiano.
