Barrancabermeja enfrenta una crisis hídrica persistente: retrasos en la PTAR y contaminación, según informe

Barrancabermeja sigue atrapada en una crisis del agua que se arrastra desde hace décadas. Un informe publicado el 6 de abril de 2026 alerta sobre graves problemas en el recurso hídrico de la ciudad, con énfasis en los retrasos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y la contaminación de las fuentes que abastecen a la población.
Las advertencias no son nuevas. En la década de 1980, la periodista y escritora Silvia Galvis documentó la mala calidad del agua distribuida en la ciudad, a la que describió como “turbia, maloliente y aceitosa”. Ya en los años setenta se registraban inquietudes por el deterioro de los sistemas hídricos en el entorno del Distrito de Producción El Centro de Ecopetrol.
Más recientemente, el 11 de abril de 2026 se informó sobre protestas por “desinversión” en el campo petrolero La Cira Infantas, en el corregimiento El Centro de Barrancabermeja. Un antecedente clave es el libro “La crisis del agua en Santander”, publicado en 1993 con financiación de la entonces autoridad ambiental Inderena.
Ese trabajo señalaba la progresiva degradación de ríos y ciénagas con el paso del tiempo y los gobiernos, atribuida a la sedimentación, a contaminantes asociados a la industria petrolera y a la inadecuada gestión de residuos líquidos y sólidos. De acuerdo con ese análisis, la crisis no se resolverá expedindo nuevas normas o mediante una asamblea constituyente.
Recuerda que desde 1991 existe un marco constitucional que permitiría encauzar soluciones, y cita la Ley 99 de 1993, que sienta las bases de un modelo de desarrollo sostenible.
Sin embargo, advierte sobre obstáculos estructurales en el país: deficiencias administrativas, corrupción, politiquería, incompetencia, extrema pobreza derivada de la desigualdad, fallas en la planificación del uso del suelo y de la distribución de la población, así como carencias en investigación y educación.
El texto insiste en que los problemas no ceden ante la retórica, sino con acciones concretas y coordinadas: trabajo transdisciplinario que identifique los puntos críticos, adopte medidas lógicas para corregirlos y evalúe de manera sistemática los resultados.
