División de la OPEP: retirada de los EAU y guerra reorganizan el orden energético global

Un fuerte impacto está barriendo a la OPEP tras el anuncio unilateral y repentino de la retirada de los Emiratos Árabes Unidos.
"Si la salida de los EAU es un presagio, entonces el cártel podría desintegrarse bajo el peso de la competencia", comentó ayer el Wall Street Journal, mientras que el analista energético del MST Saul Kavonic dijo al Financial Times que "este es el principio del fin para la OPEP." La pregunta planteada por el mismo artículo — si el cártel petrolero sobrevivirá a la retirada — domina ahora los mercados.
Mucho se decidirá con los próximos movimientos de los grandes jugadores. ¿Puede Arabia Saudí, líder indiscutible de la OPEP, mantener su papel internacional sin su principal socio? ¿Se encontrará Irán en un camino de ruptura con Riad y los demás estados miembros, quitándole a la OPEP unos pocos millones más de barriles al día?
¿Intentarán Estados Unidos y Donald Trump — quien ayer dio la bienvenida a la retirada de los EAU — dar el golpe de gracia al cártel, considerándolo un obstáculo tanto para el mercado petrolero, donde el crudo estadounidense ya desempeña un papel principal, como para Oriente Medio?
Y finalmente, ¿cuál será la postura de Moscú: seguirá siendo fiel a la cooperación con Riad en el esquema "OPEP+" o buscará un papel mejorado, sabiendo que Mohammed bin Salman lo necesita? La turbulencia en la OPEP refleja temblores más amplios en el sistema de alianzas internacionales de posguerra — desde la ONU y el libre comercio hasta los acuerdos sobre la crisis climática y la limitación de las armas nucleares.
El antiguo orden parece estar en declive, mientras que uno nuevo se está formando rápidamente. Al mismo tiempo, la guerra en Irán, que se ha convertido en una confrontación más amplia en Oriente Medio, está acelerando los desarrollos. El choque energético ya es global: se estima que la cantidad de crudo retirado de los mercados es, en términos porcentuales, mayor que cualquier otra gran crisis en las últimas décadas.
Esto obliga a gobiernos y empresas a reconsiderar sus roles y posiciones, provocando nuevos equilibrios y repentinas trastornos. De forma paradójica, para la OPEP la historia parece repetirse al revés. Hace 53 años, su poder despegó en medio de la crisis de Yom Kipur y el embargo árabe, que dispararon los precios, perjudicando a los consumidores estadounidenses y alimentando una alta inflación y bajo crecimiento.
Hoy, su existencia está amenazada por otra crisis en el mismo teatro y con protagonistas conocidos en un bando: Israel y Estados Unidos. Como señalan los análisis, esa crisis dio lugar a intentos de protegerse de futuros shocks; cómo se transformará la actual agitación determinará no solo el curso de la OPEP, sino también la forma de la próxima era energética y geopolítica.
